Estudio Jurídico Almagro

ACUERDO NUCLEAR CON IRÁN: Y AHORA, ¿QUÉ?

Acuerdo sobre el programa nuclear iraní

Acuerdo nuclear con Irán, levantamiento gradual de sanciones 

El pasado 14 de julio, tras dos años de negociaciones y después de que las partes agotaran el plazo más algunas prórrogas de última hora, por fin se alcanzó en Viena un acuerdo definitivo para garantizar la naturaleza exclusivamente pacífica del programa nuclear iraní y el levantamiento general de las sanciones a Irán en materia nuclear.

Sin entrar en el contenido del acuerdo, tendrá efectos inmediatos para las empresas españolas que desean establecer o desarrollar negocios con Irán.

A partir de ahora empieza el proceso de implementación de las medidas concretas acordadas y su verificación, que puede hacer que pasen meses o años hasta que veamos las sanciones internacionales definitivamente levantadas. Se espera que el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) pueda emitir un informe de verificación en diciembre de 2015.

Como ha manifestado el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Jack Lew, solamente después de que Irán adopte las medidas comprometidas en el acuerdo y ello se verifique por inspectores internacionales se levantarán las sanciones, de una forma gradual.

Verificar las medidas acordadas

Todas las sanciones actuales continuarán en vigor hasta que dichas medidas hayan sido verificadas. Y si Irán no cumple sus compromisos, podrá darse marcha atrás en cualquier momento. En Europa, la Decisión 2015/1148 del Consejo Europeo prórroga hasta el 14 de enero de 2016 la moratoria de aquellas sanciones que se suspendieron al inicio de las negociaciones, pero de momento no se levanta ninguna.

Además, las sanciones a las que se refiere el acuerdo se refieren solamente al programa nuclear iraní. Hay otras relacionadas con el apoyo de Irán al terrorismo internacional, el fomento de la violencia en la región, las violaciones de los derechos humanos o el desarrollo de misiles balísticos que permanecerán en vigor durante años. Por ello, aunque es difícil sustraerse a la euforia del momento, seguimos recomendando prudencia y asesoramiento experto en la negociación de operaciones.

Irán necesita casi de todo

Lo más probable es que la situación vaya mejorando paulatinamente, por lo que las empresas deben preparar el terreno. Tras largos años de duras sanciones comerciales y financieras, Irán lo necesita casi todo. Sus instalaciones petroleras, petroquímicas o gasísticas, sus industrias aeronáuticas y automovilísticas, habrán de ponerse al día y requerirán importantísimas inversiones.

Es el momento de viajar a Irán, de organizar misiones comerciales con el apoyo y participación activa del Gobierno, de restablecer las relaciones interrumpidas, de firmar precontratos, cartas de intenciones, principios de acuerdo, contratos-marco, de ofrecer in situ los productos y servicios españoles que gozan en Irán de excelente reputación en numerosos sectores como las infraestructuras, los bienes de equipo, la ingeniería, la tecnología, los transportes, el tratamiento de aguas, el agroalimentario, el textil, el farmacéutico y otros muchos. En definitiva, se trata de estar preparados para cuando las sanciones vayan desapareciendo paulatinamente y ser los primeros en aprovechar las oportunidades de negocio que Irán ofrece. Lamentablemente, a menudo los españoles llegamos cuando todos los demás ya se van con las carteras repletas de contratos.

Lazos bancarios

En el sector financiero, es la hora de restaurar los contactos entre bancos, que cesaron abruptamente con las sanciones, y de preparar el terreno para establecer relaciones de corresponsalía cuando la situación lo permita, a fin de canalizar los flujos de fondos entre los dos países. El sistema financiero debe prepararse para restablecer la conexión Swift con los bancos iraníes y para liberar los fondos bloqueados a consecuencia de las sanciones. Sin un adecuado funcionamiento de los cobros y pagos, todo lo demás se verá dificultado en extremo.

Y, por último, pero no menos importante, estemos también preparados para las incidencias que se puedan producir en el camino de retorno hacia la normalidad de las relaciones políticas y económicas.

Habrá idas y venidas, progresos y retrasos, reproches y decepciones. Se ha alcanzado un acuerdo que, como ha recordado Barack Obama, no se basa en la confianza, sino en la verificación. La confianza quedó destrozada hace ya muchos años y, como se ha dicho a menudo, es como un jarrón chino: si se rompe, por mucho que lo pegues nunca va a quedar igual.

Por Fernando Marqués Zornoza (consultar perfil)